martes, 15 de noviembre de 2011

El Tango

Argentina es un país con diversas identidades y tradiciones culturales que dejan su impronta en todas las manifestaciones artísticas. La música es una de las más prolíficas y ha sido una de las plataformas fundamentales para colocar al país en la escena cultural mundial, con el tango como principal abanderado. Si bien es el género musical por antonomasia al describir a Argentina, la riqueza de sus composiciones en otros géneros no es menor.
Los géneros populares son aquellos que le han otorgado el mayor prestigio: el tango, el folclore y el rock han dejado una marca en la historia de la música a través de sus composiciones originales, fusiones y reinterpretaciones.
La música clásica cuenta con un desarrollo notorio; por el Teatro Colón de Buenos Aires han pasado intérpretes de renombre internacional. Y, lentamente, otros géneros y subgéneros musicales –como el jazz o los ritmos latinos- van encontrando referentes que enriquecen el panorama de la música local.
Tango
Esta amalgama de raíces africanas, europeas y criollas, es la contribución argentina a la cultura mundial por excelencia. De origen netamente popular, gestado en suburbios, prostíbulos y conventillos de Buenos Aires, el tango (que significa “lugar de reunión de los esclavos”) es inseparable de la melancolía de su música y letras y la sensualidad y pasión de su danza.
En sus inicios, que arbitrariamente podrían situarse a mediados del siglo XIX, eran la flauta, el violín y la guitarra los principales instrumentos utilizados. A partir de 1900, con la fuerte presencia inmigratoria, se sumó el bandoneón, el cual tomó un protagonismo que dura hasta hoy.
Carlos Gardel, el “Zorzal Criollo”, fue quien popularizó el tango como canción durante las primeras décadas del siglo XX y se convirtió en el emblema mundial de este género y en un símbolo de la cultura argentina.
A partir de la década del 40, con la consolidación de las industrias culturales locales, en especial la radio y el cine, el tango entró en su edad dorada, con compositores y cantantes como Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Enrique Cadícamo, Tita Merello, Virgilio y Homero Expósito, Alberto Castillo, Enrique Santos Discépolo, Horacio Salgán y Homero Manzi, entre una innumerable lista.
Roberto Goyeneche inició su carrera a mediados de los 50. Sin embargo, fue uno de los tangueros más versátiles, dueño de un fraseo y estilo único que lo ubican transversalmente a lo largo de la historia del tango. Hasta su muerte, en 1994, fue reivindicado por todas las generaciones. Además, el “Polaco” Goyeneche apadrinó la carrera de Adriana Varela, singular cantora que se ha posicionado como una de las voces femeninas actuales del 2x4.
Entre los 60 y los 70, el tango vivió una renovación de la mano de Ástor Piazzola quien, a través de sus composiciones y su bandoneón, lo llevó a las fronteras musicales con otras músicas, como el jazz. La línea más tradicional encontró en el Sexteto Mayor, Julio Sosa, Leopoldo Federico y Mariano Mores, exponentes que aún mantienen su vigencia.
Otra vertiente del desarrollo contemporáneo del tango está signada por el cruce con otros géneros, resultado de la incorporación de músicos jóvenes que lo han revitalizado a través de la incorporación de la electrónica y el rock. Algunos de esos proyectos son Gotan Project, Bajo Fondo Tango Club y Tanghetto.
En Buenos Aires, tres eventos ya se impusieron en la agenda mundial: son el Campeonato, el Mundial y el Festival de Tango que, desde hace una década, convocan a visitantes de todo el mundo.

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